30.10.11

Singer Starlet,
o el día que me enamoré de una máquina de coser veterana.











Muchas son las mujeres que llegan a mis clases con una máquina heredada. Abuelas y madres nos dejan (prestadas, cedidas o regaladas) máquinas de coser que han vivido en épocas en las que salía más que rentable hacer vestidos, abrigos y blusas. Épocas de Burda y maña.

Todas tienen un valor sentimental y simbólico digno de que, con un poco de aceite y una buena revisión, puedan seguir dando guerra y se conviertan en una buena compañera en nuestra aventura de la costura casera.

Pero el día en que Moira apareció en mi taller con la máquina de coser que su madre le había prestado, quedé rendida a los pies de la Singer Starlet! Una reina del vintage en máquinas de coser de sobremesa. Preciosa, elegante y cálida con sus treinta y largos en la espalda. Diseñada en color crema y setenteros detalles de flores amarillas y naranjas. Con deliciosas formas redondeadas y una estructura compacta. Y además, os juro que, a pesar de no estar al día de las últimas novedades, cose súper bien y sus puntadas suenan de maravilla.


Hay pequeños detalles que tienen que ver con el clima, con la vida, con los ciclos, que me paran, me tocan, me conectan.

Días atrás, mi chico se dio cuenta de que en nuestra terraza teníamos un visitante. Una enorme mantis estaba agarrada a unos canastos de hierro (que tengo a la espera de encontrarles alguna utlilidad). Los niños pudieron contemplar una imponente mantis, toda ella vestida con un total look verde, tranquila e inquietantemente estirada.

Durante cuatro días, cada vez que salía a tender o a regar, la mantis estaba allí, atenta, elegante, con sus movimientos lentos y definidos, con sus enormes ojos verdes. Apenas cambiaba de posición. Entonces me di cuenta: "Se está muriendo."


No sé en vuestra zona, pero aquí hemos tenido una entrada al otoño calurosa, parecía que el frío no iba a llegar. Y de repente, después de cuatro días enteros sin moverse de su mirador (día, noche, sol y sombra), la mantis apareció tumbada en el suelo. Abría y cerraba su cuerpo lentamente... no sé si los insectos respiran exactamente... no me suena que tengan pulmones... pero parecía que estaba dando sus últimas bocanadas.

Luego llegó el frío. Los días calurosos han terminado definitivamente y el otoño se ha instalado. Y la lluvia ha arrastrado el enorme cuerpo alargado de la mantis que decidió terminar su ciclo en nuestra terraza.

(*fotos castanyada 2010)


...sé que, entre el último post, lo del grupo, y los boniatos de hace unos días, ésto está cogiendo un aire tremendamente culinario... pero es que hoy no podía pasar por aquí sin hablaros de los "panallets"!!

El lunes por la noche (31) celebraremos la castanyada. Siempre nos reunimos con unos amigos que tienen hijos de edades colindantes con las de los nuestros. Comemos crema de calabaza y un buen pà amb tomàquet con surtido de embutidos y quesos ricos (de los de ocasiones especiales!). La fiesta termina alrededor de la mesa, charlando, comiendo castañas y boniatos, bebiendo moscatel y comiendo "panallets".

En casa no nos gustan especialmente los "panallets" (excepto al pequeño Ramon, que todo lo dulce le pierde) porqué son empalagosamente contundentes y recuerdan un poco al mazapán, así que lo que hacemos es, usando la receta base, disfrazarlos un poco. Los hacemos muy pequeños, y los de chocolate los bañamos en MUCHO chocolate, y también hacemos unos de canela y vainilla con manzana que saben poco a "panallet" :)

La receta base?

1/4 de almendra molida cruda
200 gr. de azúcar
150 gr. de patata hervida o boniato
una pizca de piel rallada de limón

Amasamos la mezcla con las manos, añadimos los ingredientes adicionales (piñones, o cacao, o café, o cerezas, etc...). Los cocemos al horno durante unos 10 minutos a temperatura fuerte (unos 225-250 grados)


Es muy divertido hacerlos con los niños! Realmente disfrutan mucho.

Bona castanyada a tots!



...y después de esto, prometo dejar un poco las cocinitas y volver a las costuras.

26.10.11


Los últimos pimientos rojos que me ha dado el mini-huerto, los he preparado encurtidos! La receta que yo he usado, y que me ha funcionado, es ésta (adaptándola a la cantidad de pimiento que tenía):

700 g de pimientos rojos cortados 350 ml de vinagre de vino blanco 55 g de azúcar moreno orgánico 1 cucharadita de sal 150 ml de aceite de oliva Poner el vinagre, el azúcar y la sal en un cazo y llevar a ebullición a fuego lento. Añadir los pimientos y cocer unos 10 minutos. Rellenar el tarro (esterilizado) y acabar de cubrir el contenido con un chorrito de aceite.



... las conservas, en todas sus variantes, siempre me han atraído. Supongo que preparar una despensa con tarros de comida para pasar los meses más fríos, me huele a hogar al más puro estilo hormiguita. Y aunque en nuestra forma de vida no tiene sentido , pues no gozamos de largos inviernos en los que no podamos salir de casa, no vivimos a más de 300 metros de un súper, ni tenemos tiempo de pasar el verano en la cocina, no dejo de fantasear con la idea a menudo. Prueba de ello son mis cuentos favoritos en el colegio. En la biblioteca de mi escuela descubrí los cuentos de "El seto de las zarzas" (de Jill Barklem), eran cuadrados, pequeños y había cuatro, uno para cada estación. Recuerdo que el tiempo se me pasaba volando mientras los hojeaba entreteniéndome entre sus páginas fijando en mi retina cada taza, cada falda, cada puertecita, cada flor, cada cesta, cada tarta, cada colcha... supongo que ésto ya decía mucho de mi y de lo que me pierde...

De más mayor busqué los cuentos de "El seto de las zarzas", pero se habían dejado de editar. Así que, hace un par de años, cuando me enteré que el editorial Noguer los había reunido en un libro y que lo podía encontrar en el mercado, me hice con él en cuanto pude.


Hasta el verano pasado, al paso de cada estación, os iba mostrando algunas ilustraciones de Gerda Muller en sus cuatro libros sobre las estaciones del año. Os parece si hacemos lo mismo con mis detalles favoritos de los habitantes del seto de las zarzas?

Vamos pues con el otoño, donde entenderéis muy bien porqué he empezado este largo post escribiendo sobre tarros de conserva y lo he terminado hablando de cuentos que vuelven a mis manos.







Tren Bag versus Mini Bag, dos opciones complemantarias






Tu eliges el tamaño, tu eliges la ocasión, tu eliges su función. La Tren Bag? Para un libro, la agenda, el móvil, el monedero, las llaves, una foulard... La Mini? Para los básicos de una noche fugaz, una tarde de cine o una cena con amigas.

Características de ambos modelos: Loneta 100% algodón y forro con enormes rosas estampadas. Gracias a los mosquetones de las asas, las podemos extraer cómodamente para poder meter el bolso en la lavadora después del trote que le vamos a dar! Precio y detalles? aquí.


25.10.11

El fin de semana del boniato
o como acabé dejándome la vista tejiendo con unos palillos






Éste es el motivo por el cual durante el fin de semana tejí en miniatura! Cuando nos llegó un papel de la escuela invitándonos a disfrazar boniatos para hacer una pequeña exposición, confieso que solté un "buff" entre dientes. Pero ya el viernes, empecé a hablarlo con los niños y el sábado estábamos plantados en la frutería, manoseando todos los boniatos y averiguando a qué podrían dar forma.

Os dejo con el making off ...no hace falta que os diga que nos dio mucha risa ver a "boniato cocinero" muy interesado en seguir de cerca el proceso de confección de su delantal!






23.10.11

en mini




Dos palillos. Hilo perlé dmc.
Y sí, todo esto tiene un porqué. En cuanto tenga tiempo os lo explico!





Esta tarde hemos abierto la temporada de castañas yendo a la plaza en busca de la castanyera. Mientras vivimos días rellenos de noticias que marcarán las páginas de la historia de la civilización y el periodo que nos ha tocado, hay gestos que forman parte de la cultura y el costumbrario a los que recurrimos periódicamente.

21.10.11

lo que nos va gustando de la casa nueva







Haber reubicado la mayoría de nuestros muebles, tender en la terraza, la luz, un rincón solo para jugar.


...hay otra cosa que me gusta de nuestra casa nueva, y es el poder haber instalado allí mi taller. No era el plan inicial cuando nos mudamos aquí, yo era una de las abanderadas del "tener el espacio de trabajo fuera de casa". Pero, desde aquí, el viaje al taller era todavía más largo... y la casa dispone de una bonita buhardilla... y al final me tuve que rendir a la evidencia. Hay que ser práctico y procurar rentabilizar esfuerzos y recursos, no? En septiembre empecé a trabajar en este rincón que, como dice mi amiga Adriana, tiene una ventana de princesa. Y la verdad es que lo gestiono bien! Os juro que no trabajo en pijama y que nunca bajo a poner la lavadora. Me encierro en mi cuartito y el tiempo me cunde. Quizás otro día lo arreglo un poco y os enseño algunos detalles, os parece?



19.10.11





...mientras me emociono cada vez que llega una foto nueva a "una porción y media", voy subiendo mis ratos de comer al grupo. Gracias a ello, últimamente me preparo el menú con gusto y ganas. Prometo un post, pronto, con la recolecta de las fotos que más me están gustando!

...que no te habías enterado de lo del grupo? Pues si quieres saber el qué, el por qué y el cómo, lo puedes leer aquí. Yo estoy intentando convencer a mi madre para que se una al juego!