Singer Starlet,
o el día que me enamoré de una máquina de coser veterana.
o el día que me enamoré de una máquina de coser veterana.









Muchas son las mujeres que llegan a mis clases con una máquina heredada. Abuelas y madres nos dejan (prestadas, cedidas o regaladas) máquinas de coser que han vivido en épocas en las que salía más que rentable hacer vestidos, abrigos y blusas. Épocas de Burda y maña.
Todas tienen un valor sentimental y simbólico digno de que, con un poco de aceite y una buena revisión, puedan seguir dando guerra y se conviertan en una buena compañera en nuestra aventura de la costura casera.
Pero el día en que Moira apareció en mi taller con la máquina de coser que su madre le había prestado, quedé rendida a los pies de la Singer Starlet! Una reina del vintage en máquinas de coser de sobremesa. Preciosa, elegante y cálida con sus treinta y largos en la espalda. Diseñada en color crema y setenteros detalles de flores amarillas y naranjas. Con deliciosas formas redondeadas y una estructura compacta. Y además, os juro que, a pesar de no estar al día de las últimas novedades, cose súper bien y sus puntadas suenan de maravilla.
Todas tienen un valor sentimental y simbólico digno de que, con un poco de aceite y una buena revisión, puedan seguir dando guerra y se conviertan en una buena compañera en nuestra aventura de la costura casera.
Pero el día en que Moira apareció en mi taller con la máquina de coser que su madre le había prestado, quedé rendida a los pies de la Singer Starlet! Una reina del vintage en máquinas de coser de sobremesa. Preciosa, elegante y cálida con sus treinta y largos en la espalda. Diseñada en color crema y setenteros detalles de flores amarillas y naranjas. Con deliciosas formas redondeadas y una estructura compacta. Y además, os juro que, a pesar de no estar al día de las últimas novedades, cose súper bien y sus puntadas suenan de maravilla.



































