18.10.10


torra castanyes




Al pequeño Ramon le han pedido frutos del otoño en la escuela (sí, sigue todo igual... año tras año, generación tras generación... quizás afortunadamente!). Se nos ocurrió que para ello, podíamos ir a recoger castañas. Localicé un bosque de robles y castaños, llenamos la mochila de agua y bocadillos, y, bien abrigaditos, nos lanzamos a la aventura.

La verdad es que tengo una relación un tanto curiosa con el bosque. Por una parte, al más leve crujir de una rama me quedo paralizada con los ojos abiertos a la espera de que aparezca, como mínimo, un jabalí. Y por otro lado, el bosque despierta en mi un ancestral e incontrolable espíritu depredador que me desconcierta. Moras, cerezas de madroño, castañas, tomillo, piedras y tronquitos para decorar, flores... y porqué no entiendo demasiado de setas, que si no! (aunque tengo que confesar que los nuevos "busca-setas" me provocan cierto rechazo, aparcando en cualquier sitio, gritando, maltratando el sotobosque, con sus recién compradas cestas vacías).

En fin, que cuando me veo sumergida en medio del bosque, entro como en una especie de estado de éxtasis y voy llenándome los bolsillos, poco a poco, de lo que éste me ofrece. Y es entonces cuando se me activan las vocecitas del remordimiento, porqué no sé distinguir si mi comportamiento depredador responde a una herencia de nuestros ancestros más primitivos (cosa que me restaría cierta responsabilidad en el asunto) o es la consumista irreflexiva en la que a veces me veo convertida!



La cuestión es que esta mañana Ramon iba la mar de contento con su caja bajo el brazo, llena de castañas, cascaras pinchosas y bellotas!

5 comentarios :

Asun dijo...

A mi me pasa lo mismo cada vez que voy a la playa, la pena lo poco que se cuida la gente de no ensuciarlas. Conchas, cristales erosionados de colores, piedrecitas...
Yo vuelvo como vosotros con los bolsillos llenos y lo mejor es lo bien que te lo pasas sin ese consumismo por un momento.
Un saludo y feliz semana desde Megustaloquehaces.

blackoveja dijo...

que suerte un bosque cerca!
no creo que sea afan de consumo seguramente alguien te enseño que y como cojer cosas del bosque...y eso es muy bonito : )

La cuina vermella dijo...

Entenc perfectament el teu sentiment, a mi em pasa el mateix.
Com mola el tresor d'en Ramon, segur que és el rei de la classe!

chantal dijo...

lo repito, quiero un bosquecillo cerca que me dé frsas y castañas... sólo cuando las calles huelen a castañas asadas llega el frio...

Alice dijo...

¡Bellísimo tesoro!
Recoger frutos de la naturaleza me parece una maravilla cada vez más lejana, cuando era una niña y vivía en provincia era normal salir de excursión al campo y encontrar moras, maqui, uvas! flores, piedras.
Creo que la respuesta va en el respeto y sentido de la recolección... y el agradecimiento a la Pachamama por sus regalos!
Un abrazo!